miércoles, 22 de abril de 2015

citas con autores /// Axolotl

Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.

El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada. Bajé por el bulevar de Port Royal, tomé St. Marcel y L’Hôpital, vi los verdes entre tanto gris y me acordé de los leones. Era amigo de los leones y las panteras, pero nunca había entrado en el húmedo y oscuro edificio de los acuarios. Dejé mi bicicleta contra las rejas y fui a ver los tulipanes. Los leones estaban feos y tristes y mi pantera dormía. Opté por los acuarios, soslayé peces vulgares hasta dar inesperadamente con los axolotl. Me quedé una hora mirándolos, y salí incapaz de otra cosa.

En la biblioteca Saint-Geneviève consulté un diccionario y supe que los axolotl son formas larvales, provistas de branquias, de una especie de batracios del género amblistoma. Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario. Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de las lluvias. Encontré su nombre español, ajolote, la mención de que son comestibles y que su aceite se usaba (se diría que no se usa más) como el de hígado de bacalao.

No quise consultar obras especializadas, pero volví al día siguiente al Jardin des Plantes. Empecé a ir todas las mañanas, a veces de mañana y de tarde. El guardián de los acuarios sonreía perplejo al recibir el billete. Me apoyaba en la barra de hierro que bordea los acuarios y me ponía a mirarlos. No hay nada de extraño en esto porque desde un primer momento comprendí que estábamos vinculados, que algo infinitamente perdido y distante seguía sin embargo uniéndonos. Me había bastado detenerme aquella primera mañana ante el cristal donde unas burbujas corrían en el agua. Los axolotl se amontonaban en el mezquino y angosto (sólo yo puedo saber cuán angosto y mezquino) piso de piedra y musgo del acuario. Había nueve ejemplares y la mayoría apoyaba la cabeza contra el cristal, mirando con sus ojos de oro a los que se acercaban. Turbado, casi avergonzado, sentí como una impudicia asomarme a esas figuras silenciosas e inmóviles aglomeradas en el fondo del acuario. Aislé mentalmente una situada a la derecha y algo separada de las otras para estudiarla mejor. Vi un cuerpecito rosado y como translúcido (pensé en las estatuillas chinas de cristal lechoso), semejante a un pequeño lagarto de quince centímetros, terminado en una cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de nuestro cuerpo. Por el lomo le corría una aleta transparente que se fusionaba con la cola, pero lo que me obsesionó fueron las patas, de una finura sutilísima, acabadas en menudos dedos, en uñas minuciosamente humanas. Y entonces descubrí sus ojos, su cara, dos orificios como cabezas de alfiler, enteramente de un oro transparente carentes de toda vida pero mirando, dejándose penetrar por mi mirada que parecía pasar a través del punto áureo y perderse en un diáfano misterio interior. Un delgadísimo halo negro rodeaba el ojo y los inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la cabeza vagamente triangular pero con lados curvos e irregulares, que le daban una total semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por el plano triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina hendedura rasgaba apenas la piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral, una excrescencia vegetal, las branquias supongo. Y era lo único vivo en él, cada diez o quince segundos las ramitas se enderezaban rígidamente y volvían a bajarse. A veces una pata se movía apenas, yo veía los diminutos dedos posándose con suavidad en el musgo. Es que no nos gusta movernos mucho, y el acuario es tan mezquino; apenas avanzamos un poco nos damos con la cola o la cabeza de otro de nosotros; surgen dificultades, peleas, fatiga. El tiempo se siente menos si nos estamos quietos.

Fue su quietud la que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaz de evadirse de ese sopor mineral en el que pasaban horas enteras. Sus ojos sobre todo me obsesionaban. Al lado de ellos en los restantes acuarios, diversos peces me mostraban la simple estupidez de sus hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar. Pegando mi cara al vidrio (a veces el guardián tosía inquieto) buscaba ver mejor los diminutos puntos áureos, esa entrada al mundo infinitamente lento y remoto de las criaturas rosadas. Era inútil golpear con el dedo en el cristal, delante de sus caras no se advertía la menor reacción. Los ojos de oro seguían ardiendo con su dulce, terrible luz; seguían mirándome desde una profundidad insondable que me daba vértigo.

Y sin embargo estaban cerca. Lo supe antes de esto, antes de ser un axolotl. Lo supe el día en que me acerqué a ellos por primera vez. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros. La absoluta falta de semejanza de los axolotl con el ser humano me probó que mi reconocimiento era válido, que no me apoyaba en analogías fáciles. Sólo las manecitas... Pero una lagartija tiene también manos así, y en nada se nos parece. Yo creo que era la cabeza de los axolotl, esa forma triangular rosada con los ojitos de oro. Eso miraba y sabía. Eso reclamaba. No eran animales.

Parecía fácil, casi obvio, caer en la mitología. Empecé viendo en los axolotl una metamorfosis que no conseguía anular una misteriosa humanidad. Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba como un mensaje: «Sálvanos, sálvanos». Me sorprendía musitando palabras de consuelo, transmitiendo pueriles esperanzas. Ellos seguían mirándome inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se enderezaban. En ese instante yo sentía como un dolor sordo; tal vez me veían, captaban mi esfuerzo por penetrar en lo impenetrable de sus vidas. No eran seres humanos, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como testigos de algo, y a veces como horribles jueces. Me sentía innoble frente a ellos, había una pureza tan espantosa en esos ojos transparentes. Eran larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas inexpresivas y sin embargo de una crueldad implacable, ¿qué imagen esperaba su hora?

Les temía. Creo que de no haber sentido la proximidad de otros visitantes y del guardián, no me hubiese atrevido a quedarme solo con ellos. «Usted se los come con los ojos», me decía riendo el guardián, que debía suponerme un poco desequilibrado. No se daba cuenta de que eran ellos los que me devoraban lentamente por los ojos en un canibalismo de oro. Lejos del acuario no hacía mas que pensar en ellos, era como si me influyeran a distancia. Llegué a ir todos los días, y de noche los imaginaba inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro. Acaso sus ojos veían en plena noche, y el día continuaba para ellos indefinidamente. Los ojos de los axolotl no tienen párpados.

Ahora sé que no hubo nada de extraño, que eso tenía que ocurrir. Cada mañana al inclinarme sobre el acuario el reconocimiento era mayor. Sufrían, cada fibra de mi cuerpo alcanzaba ese sufrimiento amordazado, esa tortura rígida en el fondo del agua. Espiaban algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido de los axolotl. No era posible que una expresión tan terrible que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus rostros de piedra, no portara un mensaje de dolor, la prueba de esa condena eterna, de ese infierno líquido que padecían. Inútilmente quería probarme que mi propia sensibilidad proyectaba en los axolotl una conciencia inexistente. Ellos y yo sabíamos. Por eso no hubo nada de extraño en lo que ocurrió. Mi cara estaba pegada al vidrio del acuario, mis ojos trataban una vez mas de penetrar el misterio de esos ojos de oro sin iris y sin pupila. Veía de muy cerca la cara de una axolotl inmóvil junto al vidrio. Sin transición, sin sorpresa, vi mi cara contra el vidrio, en vez del axolotl vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera del acuario, la vi del otro lado del vidrio. Entonces mi cara se apartó y yo comprendí.

Sólo una cosa era extraña: seguir pensando como antes, saber. Darme cuenta de eso fue en el primer momento como el horror del enterrado vivo que despierta a su destino. Afuera mi cara volvía a acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los axolotl. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era posible. Él estaba fuera del acuario, su pensamiento era un pensamiento fuera del acuario. Conociéndolo, siendo él mismo, yo era un axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía -lo supe en el mismo momento- de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme lúcidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente. O yo estaba también en él, o todos nosotros pensábamos como un hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de nuestros ojos que miraban la cara del hombre pegada al acuario.

Él volvió muchas veces, pero viene menos ahora. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados, que él se sentía más que nunca unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes están cortados entre él y yo porque lo que era su obsesión es ahora un axolotl, ajeno a su vida de hombre. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto modo a él -ah, sólo en cierto modo-, y mantener alerta su deseo de conocernos mejor. Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es sólo porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no vuelve, me consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un cuento va a escribir todo esto sobre los axolotl.


Julio Cortázar

jueves, 22 de enero de 2015

the joy circuit III

"El tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros." Jorge Luis Borges

Mi vida está llena de coincidencias, vivía en la calle Berlín esquina con Bruselas en Madrid. Ahora vivo en Berlín en la calle Bruselas. A Bruselas no me quiero ir a vivir, desde luego, pero sí a Buenos Aires, que también empieza por be. Por lo que Bruselas pasa a ser mi comodín para Buenos Aires. Y empezando por la be, tuve un amante en Barcelona que vive en la calle París, a tres cuadras de la calle Buenos Aires. En París tengo otro amante, este sí vive sobre la calle Buenos Aires y también quiere irse a vivir allá. Bueno, el de Barcelona también. Lo cierto es que en Buenos Aires me espera otro. Éste a su vez se llama igual que el de Barcelona y vive a dos cuadras de la calle México.

Su nombre empieza por eme como la ciudad de la que él es, México DF. Así que siendo de Madrid tampoco veo tan descabellada la idea de cruzar el charco para vivir en México. Con suerte viviría en la calle Madrid. Allí buscaré un amante cuyo nombre empiece por e, para ser dos es que viven en M. y vienen de una ciudad que empieza por eme. Si no, tampoco está mal estar con un M. en M. de M. y yo, E. de M. de E.
Dicho esto, parece que se perfilan dos posibles trayectorias: o bien seguir la línea de las bes o bien la de las emes.

P.D.
Dada mi innata indecisión, he decidido seguir tanto el camino de las bes como el de las emes. Me he tomado la licencia de rebautizar París por Barís, con él me va bien. Viajé a Buenos Aires. Allá encontré el amor primaveral en la calle Sarmiento con R. Por lo que el camino de las bes se me pone patas arriba. Viajé a Madrid, pero para darme cuenta de que allí ya no me esperaba nada nuevo. Regresé a Berlín, dónde me topé con D. y con A. ambos bonaerenses. Y ahora me vine a México DF a ver qué onda con el alfabeto. De momento he averiguado, y corroborado con mis propios ojos, que la calle Madrid está justo entre la calle Berlín y la calle Bruselas. Así que vuelvo a usar mi comodín: la calle Madrid está justo entre las calles Berlín y Buenos Aires. Por otro lado, la colonia contigua a aquella en la que yo vivo se llama Buenos Aires.

P.P.D.
Ahora que ya llevo un año en México y he estado vagando por varias colonias que comprenden un eje del centro-poniente hasta el deep south. De regreso al centro-poniente puedo decir que en mi recorrido ha habido una constante: G., quién, por cierto, ahora vive en la calle Galveston. Y yo he ido a parar casi a la calle Berlín y luego a "Biaducto". Volví a Buenos Aires, pero con billete de vuelta. Por lo que mi vida sigue oscilando incesantemente entre la eme y la be, aunque ahora con una ge de por medio, que por cierto está igual de cerca de mí que en el alfabeto de la e.

viernes, 3 de octubre de 2014

SDF (sans domicile fixe)

Desde que llegué a esta prodigiosa ciudad, a la que en un principio venía de vacances, no he parado de deshacer y volver a hacer mi maleta. Iba aceptando la generosísima hospitalidad de varios amigos y así he tenido la oportunidad de conocer diferentes colonias y de "hacer vida" en ellas. En algunos casos se ha tratado de unos días, otros casos han sido de varias semanas y otros incluso algunos meses. He tenido la suerte de haber recorrido más o menos un eje centro/poniente - sur que abarca desde la Roma Norte, la del Valle Norte hacia Letrán Valle y Cuemanco para regresar a la Condesa y de ahí a la Nápoles luego a la Juárez, luego a la Escandón para terminar en la Roma Sur.

La cuestión es que siempre llega la fecha en la que acordamos mi partida y es el momento en el cuál vuelvo a empacar mis pertenencias, que por cierto, por alguna extraña razón van aumentando sin ser yo consciente de haber hecho nuevas adquisiciones, y arribar en mi nueva estancia. De sentirme una extraña el primer día y después adaptarme a la perfección al entorno. De conocer las nuevas ventajas y de asumir las nuevas desventajas. De ser consciente de la temporalidad y no obstante "sentirme como en casa". De aprender a tolerar, respetar e incluso mimetizarme con las costumbres del nuevo hogar temporal.

Llevo así unos buenos 8 meses y ahora se me plantea la opción de tener un espacio propio: mi recámara en un departamento compartido. La idea me da pavor. Yo, que me la he pasado viajando toda la vida, nunca viviendo más de cuatro años seguidos en ningún sitio comprendiendo países tan dispares como España, Indonesia, Egipto, Venezuela, Alemania, Dinamarca, Libia y México y que ahora me la he pasado mudándome en el propio DF varias veces, siento como que ahora tengo que "asentarme" encima de mi montañita de cosas. Y no, parece que ahora prefiero tener lo justo, que quepa en una maleta, para ir cambiando de escenario, en el que yo solamente juego un papel secundario y en el que apenas dejaré rastro. Al menos este se irá diluyendo rápidamente y las paredes, la cama, la cocina, los utensilios, la ducha etc. olvidarán bien pronto quién fue esa inquilina temporal. El suelo será barrido, la mesa limpiada, los platos fregados, las sábanas lavadas, las alcobas ventiladas y así mi huella desaparecida.




miércoles, 23 de julio de 2014

citas con/de autores /// I´d rather wear my life inside out

I'm dreaming of warm warm mouth
I knew a long time ago
I'm dreaming of a time when I used
To move the cats in the trees

I'd rather wear my life inside out

I'm dreaming of a turquoise sea
In which I floated and drowned
I'm dreaming of a silent dream
In which you spun me around

I'd rather wear my life inside out

 I´d rather wear my life inside out

Martin Dupont

miércoles, 18 de junio de 2014

citas con autores///new life

Wie jede Blüte welkt und jede Jugend 
dem Alter weicht, blüht jede Lebensstufe 
blüht jede Weisheit auch und jede Tugend 
zu ihrer Zeit und darf nicht ewig dauern 
es muß das Herz bei jedem Lebensrufe 
bereit zum Abschied sein und Neubeginne 
um sich in Tapferkeit und ohne Trauern 
in andre, neue Bindungen zu geben 
und jedem Anfang wohnt ein Zauber inne 
der uns beschützt und der uns hilft zu leben 
wir wollen heiter Raum um Raum durchschreiten 
an keinem wie an einer Heimat hängen 
der Weltgeist will nicht fesseln uns und engen 
er will Stuf' um Stuf' uns heben, weiten 
kaum sind wir heimisch einem Lebenskreise 
und traulich eingewohnt, so droht Erschlaffen 
nur wer bereit zu Aufbruch ist und Reise 
mag lähmender Gewöhnung sich entraffen 
Es wird vielleicht auch noch die Todesstunde 
uns neuen Räumen jung entgegensenden 
des Lebens Ruf an uns wird niemals enden 
Wohlan denn, Herz, nimm Abschied und gesunde. 

(...)El corazón, en toda llamada de la vida, ha de estar
dispuesto para la despedida y para nuevos comienzos,
a fin de entregarse con valentía y sin lamentos
a vinculos nuevos y distintos.

Y todo comienzo tiene su hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.

Debemos recorrer, serenos, espacio tras espacio.
Sin apegarnos a ninguno de ellos como a una patria,
el espiritu del mundo no nos encadenará ni estrechará.
Nos elevará y dilatará etapa tras etapa.

Apenas hayamos habitado hogareña y confiadamente
en un sector de la vida, cuando nos amenaza la extenuación,
tan solo el que esté dispuesto para partir y viajar,
podrá sustraerse a la paralizadora costumbre. (...)

Hermann Hesse

martes, 20 de mayo de 2014

citas con autores///waldeinsamkeit


I do not count the hours I spend
In wandering by the sea;
The forest is my loyal friend,
Like God it useth me.

In plains that room for shadows make
Of skirting hills to lie,
Bound in by streams which give and take
Their colors from the sky;
waldeinsamkeit (or forestsolitude)

Or on the mountain-crest sublime,
Or down the oaken glade,
O what have I to do with time?
For this the day was made.

Cities of mortals woe-begone
Fantastic care derides,
But in the serious landscape lone
Stern benefit abides.

Sheen will tarnish, honey cloy,
And merry is only a mask of sad,
But, sober on a fund of joy,
The woods at heart are glad.

There the great Planter plants
Of fruitful worlds the grain,
And with a million spells enchants
The souls that walk in pain.

Still on the seeds of all he made
The rose of beauty burns;
Through times that wear and forms that fade,
Immortal youth returns.

The black ducks mounting from the lake,
The pigeon in the pines,
The bittern's boom, a desert make
Which no false art refines.

Down in yon watery nook,
Where bearded mists divide,
The gray old gods whom Chaos knew,
The sires of Nature, hide.

Aloft, in secret veins of air,
Blows the sweet breath of song,
O, few to scale those uplands dare,
Though they to all belong!

See thou bring not to field or stone
The fancies found in books;
Leave authors' eyes, and fetch your own,
To brave the landscape's looks.

Oblivion here thy wisdom is,
Thy thrift, the sleep of cares;
For a proud idleness like this
Crowns all thy mean affairs.


(Ralph Waldo Emerson)

martes, 15 de abril de 2014

I will find myself a thity to live in

En una ocasión me fui de viaje a un desconothido país para mí. La idea de explorarlo me parethía de lo más seductora y al estar allá me di cuenta de que en efecto la capital ya en sí misma es trepidante, apasionante y cautivadora. El aire que se respira pese a la contaminathión característica de la thiudad, es fresco y esperanthador. Nuevos bríos. Tanto es así, que me llamaron para un trabajo y así fue como me quedé más tiempo del inithialmente previsto. Me quedó más tiempo para explorar. Nuevos bríos. Pese a la mega urbe que es, pronto me sentí acogida y me moví como peth en el agua por sus calles y sistemas de transporte. Disfruté de dar paseos infinitos y sin rumbo claro por la jungla de asfalto. Disfruté mucho de ir en bithicleta por mi thona y las aledañas. Disfruté mucho del thine; en la thineteca, thineclubs y thines independientes. Disfruté de los delithiosos mangos y las suculentas papayas, mis frutas predilectas desde la infanthia, a diario. Disfruté de las promothiones en algunos bares de 2x1 en thervethas. Del methcal. De los áthidos y la tharpa. De los amigos que ya conothía, que han demostrado ser unos exthelentes anfitriones, y los que allá conothí. Y hablando de hather amistades, conothí a un garrulo. Un garrulo dispuesto a cambiar el rumbo de la literatura. Al menos amplió mis conothimientos y horithontes. A su lado ideé nuevos contheptos y perversiones. Conthí lo que es un cuerpo tatuado. Concthí el diip sauth de su thiudad de su mano. Redescubrí el plather de quedarme un día entero tumbada junto a alguien sin hather nada en especial y a la vez hathiendo de ese tiempo compartido horithontalmente algo especial.

martes, 18 de marzo de 2014

the joy circuit II

"El tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros." Jorge Luis Borges

Mi vida está llena de coincidencias, vivía en la calle Berlín esquina con Bruselas en Madrid. Ahora vivo en Berlín en la calle Bruselas. A Bruselas no me quiero ir a vivir, desde luego, pero sí a Buenos Aires, que también empieza por be. Por lo que Bruselas pasa a ser mi comodín para Buenos Aires. Y empezando por la be, tuve un amante en Barcelona que vive en la calle París, a tres cuadras de la calle Buenos Aires. En París tengo otro amante, este sí vive sobre la calle Buenos Aires y también quiere irse a vivir allá. Bueno, el de Barcelona también. Lo cierto es que en Buenos Aires me espera otro. Éste a su vez se llama igual que el de Barcelona y vive a dos cuadras de la calle México.

Su nombre empieza por eme como la ciudad de la que él es, México DF. Así que siendo de Madrid tampoco veo tan descabellada la idea de cruzar el charco para vivir en México. Con suerte viviría en la calle Madrid. Allí buscaré un amante cuyo nombre empiece por e, para ser dos es que viven en M. y vienen de una ciudad que empieza por eme. Si no, tampoco está mal estar con un M. en M. de M. y yo, E. de M. de E.
Dicho esto, parece que se perfilan dos posibles trayectorias: o bien seguir la línea de las bes o bien la de las emes.

P.D.
Dada mi innata indecisión, he decidido seguir tanto el camino de las bes como el de las emes. Me he tomado la licencia de rebautizar París por Barís, con él me va bien. Viajé a Buenos Aires. Allá encontré el amor en la calle Sarmiento con R. Por lo que el camino de las bes se me pone patas arriba. Viajé a Madrid, pero para darme cuenta de que allí ya no me esperaba nada nuevo. Regresé a Berlín, dónde me topé con D. y con A. ambos bonaerenses. Y ahora me vine a México DF a ver qué onda con el alfabeto. De momento he averiguado y corroborado con mis propios ojos, que la calle Madrid está justo entre la calle Berlín y la calle Bruselas. Así que vuelvo a usar mi comodín: la calle Madrid está justo entre las calles Berlín y Buenos Aires. Por otro lado la colonia contigua a aquella en la que yo vivo, se llama Buenos Aires.






lunes, 30 de septiembre de 2013

when others express your thoughts better




Mehrheit, wie entsteht sie? Der Einzelne verhält sich zum gesellschaftlichen Klima, das er vorfindet; es ist zumindest ein Risiko, wenn einer der öffentlichen Meinung widerspricht. Je mehr Leisetreter in einem Land, umso verwöhnter wird allerdings das Ohr der Macht-Inhaber, umso kränkbarer. Was der herrschenden Meinung widerspricht, ist skandalös. Infolgedessen werde ich vorsichtig. Soll ich mir das Leben denn schwerer machen? Infolgedessen gebe ich dem Sozial-Druck nach; dabei erliegt der Einzelne leicht einer Täuschung: ich halte es bei allen anderen für Gesinnung, was bei mir nur Duckmäuserei ist, bestenfalls Meinungslosigkeit. Die Summe aller Duckmäuser, die sich das Leben nicht schwerer machen wollen, ergibt endlich den Popanz der öffentlichen Meinung, die sich die Macht-Inhaber formulieren; dazu haben sie die Mittel: Schule, Presse, Fernsehen, Universität, Kirche. Eben weil sie im Grunde nicht Ausdruck eigenen Bewusstseins ist, reagiert die öffentliche Meinung gereizt auf jedes andere Bewusstsein; die Mehrheit empfindet Bewusstsein schlechthin als subversiv: Wehret den Anfängen! Sehen die Leisetreter sich in der Mehrheit, so brauchen sie aber nicht mehr leisezutreten. Die öffentliche Meinung als Konsensus aller, die der Sozial-Druck korrumpiert hat, gibt sich immer moralisch; sie muss kompensieren. Die Angst vor Repressalien mausert sich zur Gesinnung. Zwar übernimmt diese Mehrheit nicht die Macht, daran hindert sie eben die Gesinnung, ihr Einverständnis mit den Macht-Inhabern; sie nimmt jetzt den Macht-Inhabern lediglich die Repressalie ab. Ruhe und Ordnung! Dafür tritt der Stammtisch ein. Dafür müssen die Macht-Inhaber kaum noch sorgen, das besorgt die Mehrheit, die sich die Macht-Inhaber durch Repressalie geschaffen haben, auf demokratische Weise.
Man bezeichnet das Volk gerne als Souverän: weil ja die Mehrheit entscheide.
Wie souverän ist das Volk?


[Max Frisch, Tagebuch, 1969]

jueves, 20 de junio de 2013

beautiful, stranger

And I like large parties. They are so intimate. At small parties there isn’t any privacy. (Fitzgerald)

Estaba bailando en cualquier fiesta multitudinaria y por un momento salí de mi abstracción para mirar de reojo a mi alrededor. Mis ojos se detuvieron en mi vecina de la pista de baile y también pude percatarme de que ella se había fijado en mí. Seguí bailando. La volví a mirar. Ella siguió bailando. Ella me volvió a mirar. Nos sonreímos fugazmente. Bailamos un poco más cerca el uno del otro. Nos volvimos a mirar. Estreché mi mano para rozar levemente sus dedos. Se acercó más. Bailamos juntos. Nos miramos y nos besamos en la boca. Muy lenta y tímidamente nuestros labios se buscaban, se sellaban, se separaban, se iban acompasando. Ya no tenía mucho sentido seguir en la pista de baile, por lo que la agarré de la mano para ir a una esquina un poco más íntima. Ahí nuestras manos jugaban también a recorrer y explorar el cabello y las curvas del otro. Nuestros cuerpos se juntaban cada vez un poco más. Nuestros labios y lenguas se devoraban a estas alturas entre suspiros y pequeños gemidos. La volví a agarrar con determinación de la mano, esta vez para gozar de la efímera e interrumpida intimidad que ofrece la puerta de un baño. Y es que mientras al otro lado diversa gente aúlla para que desocupen el baño, a este lado el deseo ofrece juegos infinitos de seducción y consumación. Ese lugar sucio, pringoso que casi no se deja tocar a altas horas de la madrugada, se convierte en un sitio idóneo para cumplir la premisa de que el sexo solamente es obsceno si se hace bien. Después, de forma natural, al salir fui para un lado y ella para otro. Volvió a la multitud.


No la volví a ver. No me volvió a ver.


No hablamos ni una sola palabra

domingo, 17 de marzo de 2013

when others say it better /// notion of home


In my case, my sister is my home.

///

Home is where I want to be
Pick me up and turn me round
I feel numb - born with a weak heart
guess I must be having fun
The less we say about it the better
Make it up as we go along
Feet on the ground
Head in the sky
It's ok I know nothing's wrong . . nothing

I got plenty of time

 got light in your eyes
And you're standing here beside me
I love the passing of time
Never for money
Always for love
Cover up and say goodnight, say goodnight

Home - is where I want to be
But I guess i'm already there
I come home, she lifted up her wings
I guess that this must be the place
I can't tell one from another
Did I find you, or you find me?
There was a time before we were born
If someone asks, this where i'll be, where i'll be

We drift in and out
Sing into my mouth
Out of all tose kinds of people
You got a face with a view
I'm just an animal looking for a home
 And share the same space for a minute or two
And you love me till my heart stops
Love me till i'm dead
Eyes that light up, eyes look through you
Cover up the blank spots
Hit me on the head 


(Talking Heads)

///

In my case, my sister is my home.

Ich packe mein Koffer 
und mache mich fort
auf der Suche nach dem allerheiligsten Ort:
Heimat.
Denn, Heimat 
ist kein Punkt auf der Landkarte
mal schnell [...] gefunden.
Heimat 
ist ein Anruf, 
eine Nachricht, 
ein einziges Wort machmal in wunden Stunden
Heimat ist ein Gefühl zwischen den Zeilen.

I'm packing my suitcase
And I make away
In search of the most holy:
Home.
‘Cause Home…
Is not some blank spot on the map
Easily to be found [...]
Home…
Is a phone call
A message
Sometimes only one single word in sore hours
Home is a feeling between the lines


(Peh)






lunes, 4 de marzo de 2013

once in a lifetime?

"I would do anything to turn you on." (Roxy Music)

- ¿Qué haces ahora mismo?
- Esperar tu llamada.

- Si mi hermana se muriese, yo salgo a la calle y me dejo atropellar. No puedo imaginarme una vida sin ella.
- Vaya, espero que tu hermana viva mucho tiempo pues. ¿Ella sabe esto?
- Sí, ella siente igual.
- ¿La quieres mucho, verdad?
- Está por encima de cualquiera.

- He estado en una discoteca y he visto a una chica que se parecía mucho a ti. ¡Qué curioso!
- ¿Y por qué no la saludaste?

- Te llamo para decirte que te echo mucho de menos.
- Ah, qué bien.

- Mira, no sé si deberíamos vernos más, no estoy enamorado y no quiero que esto vaya a más.
- Yo tampoco lo estoy, lo pasamos bien y punto, no hay nada más allá.
- Ah, es que pensé... Como me mandaste ese mensaje...
- Era por tener un detalle.
- Ah, vaya. ¡Qué alivio!
- Pero pienso que sería una pena no vernos más, ¿no crees?
- Sí, es una tontería no verse más.

- Me jode saber que te has liado con X. ¡Hostia!
- ¿Ah, entonces sí te importo algo?

- Ella me gusta mucho, tengo miedo a enamorarme.

///

"Me pregunto por qué lo nuestro nunca funcionó. No muchas veces, pero a veces, cuando me quedo sola, lo pienso." (película La Paz)

"Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido." (Neruda)

- Te quedaste callado como una puta todo el tiempo.
   (silencio)

- ¿No crees que el problema lo tienes tú, que te los buscas siempre iguales? Háztelo mirar.

- ¿Por qué tuviste que volver? ¿Por qué no se acabó todo en M., la última vez que nos vimos? ¿Querías un novio normal, verdad? Pues yo no puedo serlo.

- Pero si yo te quiero.
- Sí, me quieres, pero a tu manera. Sé que no puedo esperar nada de ti.

- Te pienso. A veces te extraño.

- ¡Yo me quería casar contigo y tener hijos, joder! No quiero llegar a una fiesta y ver que soy uno más de tantos otros.

- No quiero perder el tren. No quiero tener que darme cuenta de que estoy dejando ir a la mujer de mi vida.

- Sabes, los novios son para un rato, sin embargo los ex son para toda la vida.
- ¿Entonces ya somos para toda la vida?




lunes, 3 de diciembre de 2012

Would you believe?


Was this just another high? You’re a Casanova, am I a Ladytron? Did you have a really good time exploring all that flesh and blood since I/you stranded at your/my place? Lying over you was the main thing, the thrill of it all in order to turn you on in those midnight hours. All for your (and my) pleasure, better if it takes all night. In our present state part false, part true, like anything, we presented ourselves.

When I walked you to the airport, kiss goodbye
I said "it's love", you said "alright".
Oh this is nowhere.
Wish I was somewhere - over you.
Your sweet lips tell me there's no chance
No more romance - over you.

No way of turning?
More than this, is there really nothing?
My disposable darling, I blew up your body... But you blew my mind.

I take a look at those photographs of us, and my heart is still beating. My eyes turn to angel eyes. If there is something then it is the fact that all I want is you! I’ve looked up for editions of you, but they’re all jealous guys. I asked myself if this could ever happen to me again, but now for sure, I became a sentimental fool. Is this the same old scene?
Take a chance with me; I’ll be true to life! You’ve made me feel this one thing: love is the drug. And I’m devoted to this manifesto: I am for a life around the corner that takes you by surprise, that comes and leaves all you need and more besides.
I hope the space between us is no longer a heartache in every dream home forcing us till the end of the line.  
I dream of the sea breezes, to strand once again, to be somewhere - over you… Next time is the best time we all know, but if there is no next time where to go? 

Do the strand!

miércoles, 31 de octubre de 2012

the joy circuit


Mi vida está llena de coincidencias, vivía en la calle Berlín esquina con Bruselas en Madrid. Ahora vivo en Berlín en la calle Bruselas. A Bruselas no me quiero ir a vivir, desde luego, pero sí a Buenos Aires, que también empieza por be. Y empezando por la be, tengo un amante en Barcelona que vive en la calle París, a dos cuadras de la calle Buenos Aires. En París tengo otro amante, que sí vive en la calle Buenos Aires y también quiere irse a vivir allá. Bueno, el de Barcelona también. Lo cierto es que en Buenos Aires me espera otro. Éste a su vez se llama igual que el de Barcelona y vive a dos cuadras de la calle México.

Su nombre empieza por eme como la ciudad de la que él es, México DF. Así que siendo de Madrid tampoco veo tan descabellada la idea de cruzar el charco para vivir en México. Con suerte viviría en la calle Madrid o Malta. Siempre soñé con estudiar allí un año. 

Dicho esto, parece que se perfilan dos posibles trayectorias: o bien seguir la línea de las bes o bien la de las emes.